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martes, 4 de marzo de 2014

Érase una vez Cap 2

CAPÍTULO 2

Nuestro Capitán llamó con su garfio a una vieja puerta de madera. Una mujer ,algo mayor, la abrió.-¿Que te trae por aquí joven?

-Necesito saber unas cosas sobre otro reino.

-¿Cómo te llamas?

-Puede llamarme Garfio, señora.

-Pasa, Garfio, y sientate por favor.-La mujer tenia una agradable sonrisa en su cara.

-Bueno, ¿que quieres saber?

-¿Conoce usted la leyenda del reino de los sueños? Me han hablado de ella, pero carezco de detalles. Quiero saber más.

-¿Algún ser querido tuyo está allí?

-Eso creo.

-Antes de nada, Garfio, necesito saber que soñaste exactamente.

El hombre asintió-En el sueño sólo aparecía...ella-movió la cabeza-Me pedía perdón, a mi y a toda su familia. Llevaba ropas de antaño ,ya no vestía así. No conozco el sitio mas me resulta muy familiar.

-¿Y...ella-hizo un gesto con la mano-quién es exactamente? Necesito saberlo.¿De que reino es?

-Es de este reino...No es 'ella'es'él'...

-Dime el nombre, joven.

-Rumplestinskin.

-Bien. No es una leyenda.Es un hecho, la gente que añora a sus seres queridos y no puede verlos, intenta contactar con ellos en el reino de los sueños.

-¿Los muertos pueden usarlo?

-No hijo, es sólo un poder de los vivos.¿Cómo os separasteis?

-Peter Pan, él es la causa.

-¿Qué relación tiene Peter Pan con él?

-Es...una larga historia. ¿Cómo le puedo encontrar?

-Simplemente habla con él en el Reino de los Sueños. Él no vive allí, mas puede estar en este mismo reino. Solo que no sabe o no esta preparado para encontrarte.

-¿Siempre que concilie el sueño él va a estar ahí?

-No Garfio. El viaje hacia el mundo de los sueños lo emprende nuestro cuerpo inconscientemente siempre que dormimos, pero no esta bajo nuestro poder, cuando llegamos allí, es como un tablero de damas. Es aleatorio. Lo que controlamos son las conversaciones y los actos que allí se desarrolla. Esas acciones son reales, no sueños.

-¿Como una vida...paralela?

-Exacto cielo.

-Gracias.-El pirata manco asintió con la cabeza, para después levantarse de la vieja y chirriante silla de madera.

-Aquí estoy para lo que necesites.

-Oye hada ¿cuanto te debo?

-Cariño, no pago por esto.